Harry Bentley Bradley, padre de los Hot Wheels, creó un Pontiac Firebird único en el mundo
Harry Bentley Bradley, diseñador de Hot Wheels, creó un Pontiac Firebird único en el mundo.

Harry Bentley Bradley, el diseñador que sentó las bases de la marca de coches de juguete Hot Wheels, también creó un prototipo real de un Pontiac Firebird único en el mundo. El proyecto, que nació en General Motors, fue abandonado por la industria al llegar la crisis del petróleo de 1973, y se convirtió en una pieza de museo. Bradley, quien también diseñó los primeros 16 modelos de Hot Wheels en 1968, se fue de GM a Mattel para desarrollar libremente sus ideas sin restricciones. Su talento no solo se limitó al diseño de coches de serie, sino también a formar a otros diseñadores en la escuela Art Center College of Design de Pasadena, donde destacaron figuras como Syd Mead y Chris Bangle.
Un prototipo concebido para rodar, no solo para exhibir
El Pontiac Firebird One, como se le conoce, fue diseñado con una finalidad clara: rodar por carretera, no solo girar sobre una plataforma. A diferencia de la mayoría de los concept cars de la época, Bradley inclinó el parabrisas 5 centímetros hacia atrás y rebajó la línea del techo 3 cm para lograr una silueta más baja. El resultado es una carrocería radicalmente rebajada, con ruedas traseras carenadas y un frontal aerodinámico que anticipó el lenguaje de los deportivos de GM en la década siguiente. El prototipo, basado en un Firebird de 1970, fue construido por el carrocero jefe de GM, Dave Crook, quien invirtió cuatro años en su creación.
La crisis del petróleo lo dejó como pieza única
El giro de la industria hacia la eficiencia y la seguridad, impulsado por la primera crisis del petróleo de 1973, cortó la posibilidad de fabricar el Firebird One. Aunque Bill Mitchell, entonces vicepresidente de diseño de GM, quedó impresionado por el prototipo y lo incluyó en el parque oficial de coches de exhibición, el proyecto no llegó a producción. El Firebird One se quedó como una pieza única, un testimonio de lo que podría haber sido si la industria hubiera seguido un camino diferente. Bradley, sin embargo, no se limitó a este proyecto: su carrera continuó en Hot Wheels y en la formación de nuevos diseñadores.
Bradley, quien entró en General Motors en 1962 y trabajó en varios estudios de diferentes marcas del grupo, también colaboró con la competencia como Dodge mientras estudiaba posgrado en Stanford. En 1966 se marchó a Mattel, donde diseñó los primeros 16 modelos de Hot Wheels, sentando la base de la marca. Su visión de coches de juguete, con ruedas de baja fricción y una estética inconfundible, se refleja en el Pontiac Firebird One, un coche que parece un Hot Wheels a escala 1. Aunque fue abandonado por la industria, su legado sigue vivo en la historia del diseño automotriz y en la cultura de los coches de juguete.
La carrera de Bradley no terminó con el Firebird One ni con Hot Wheels. Su talento se extendió a la formación de otros diseñadores en la escuela Art Center College of Design, donde se formaron figuras como Syd Mead, Franz von Holzhausen, Henrik Fisker y Chris Bangle. El Pontiac Firebird One, aunque único, es una prueba de lo que podría haber sido si la industria hubiera seguido un camino distinto.
